Entrevista – Bajo Tierra
Bajo Tierra es una de las bandas más representativas del rock de la ciudad de Medellín y de Colombia de los años noventa con una trayectoria que ha atravesado distintas etapas de la escena musical de Latinoamérica. Tras el éxito de Lavandería Real (1997) y la canción El Pobre, se consolidó como un ícono de la era dorada del rock alternativo. Su música encarna la cultura urbana, la ética underground del punk rock, el hazlo tú mismo y el poder del rock crudo y auténtico, con presentaciones en vivo arrolladoras, cargadas de energía, sudor, euforia y una conexión profunda con el público.
A lo largo de su historia, el grupo ha vivido momentos decisivos que marcaron su evolución, desde el auge y posterior transformación del rock en los años noventa hasta su consolidación actual como banda de culto con una nueva vigencia entre distintas generaciones. En esta conversación, sus integrantes reflexionan sobre los puntos de inflexión de su carrera, el significado de su participación en Circulart 2026 donde tocarán el 7 de junio, las experiencias que han marcado su memoria artística, y su visión sobre la industria musical, los aprendizajes adquiridos y los retos que enfrentan en el presente y futuro.
¿Cuál consideran que es un punto de inflexión en la trayectoria de Bajo Tierra. Un antes y un después?
En nuestra historia, que es larga, pueden ser dos. La desaparición de la escena latinoamericana de rock alternativo a finales de los 90. La marcó el cambio de la programación en MTV Latino, pasaron de cosas como La Maldita Vecindad y Los Fabulosos Cadillacs, a Living la vida loca de Ricky Martín y Shakira. Eso fue un antes y un después. Luego, un segundo punto de inflexión fue ser invitados a tocar a un festival de rock en Medellín en 2018, en calidad de banda de culto. Eso marcó nuestra entrada al mundo de la nostalgia.
¿Por qué es importante o qué significa como artistas estar en el evento Circulart 2026?
Para Bajo Tierra estar en Circulart implica el reconocimiento de una nueva vigencia de la banda, y es el fruto de trabajar intensamente los últimos cuatro años. Ahora, desde una mirada pragmática, nuestra participación es una oportunidad de hacer aliados para el desarrollo de un proyecto a tres años, que contempla la publicación de dos EP, la publicación de discos en vivo con material de catálogo, y expandir las presentaciones en vivo al resto del país y al exterior.
¿Desde la historia y la memoria, qué experiencia o experiencias han sido inolvidables?
Estar muy jóvenes, a finales de los 80, en los conciertos de Soda Stereo y Los Prisioneros en la Plaza de Toros de Medellín, y pensar en formar una banda. La escena de bares alternativos de Bogotá entre 1992 y 1996 que visitábamos con frecuencia para tocar, oír otras bandas y bailar. Ser parte del público del Expreso del Hielo con Manu Chao en La Dorada en 1993. El lanzamiento de Lavandería Real con un concierto gratis afuera de la estación Prado del metro de Medellín en 1997. Tocar por primera vez en Rock al Parque en 1997, en medio del furor de bandas de rock alternativo de la era. Recibir una orden de mérito del Concejo de Medellín en 2019. Tocar ante 12 mil personas en el Movistar Arena a finales de 2024. Ser invitados por Alkolyricos a cantar una canción en el lanzamiento de su nuevo disco en 2025.
La historia de Medellín ligada a Bajo Tierra, trascender en el tiempo, la conexión con el público. En medio de todo, ¿cuál ha sido esa evolución como artistas?
Bajo Tierra es una banda que está viviendo una segunda juventud. Con el paso del tiempo, nuestra música tomó una importancia en Medellín que ninguno de nosotros se esperaba. De pronto empieza a aparecer gente muy jovén que se sabe las canciones, diciendo que crecieron oyendo Bajo Tierra en sus casas con la mamá, con el papá, con un tío. O gente diciendo que tal canción lo había acompañado en una parte oscura de su vida y que la había dado luz. Después de un periodo de inactividad entre 2008 y 2018, nuestro proceso de evolución está marcado por renacer de forma inesperada. Un día nos levantamos, y éramos un banda de culto. En las entrevistas nos preguntaban sobre los 90, que cómo había sido vivirlos. Nuestro público se había duplicado. Hubo un cambio generacional y la música de Bajo Tierra siguió siendo vigente. Nos convertimos en testigos de una era dorada.
¿Cuáles son los aprendizajes y las perspectivas?
Aprendimos a entender mejor la industria de la música, y en especial el campo de los derechos de autor. Éramos bastante ignorantes y dejamos de hacer dinero por eso. Aprendimos a organizarnos para ser nuestros propios managers y trabajar en una red de aliados. Aprendimos a decir no a contratos con agregadoras por desbalanceados. Nuestra perspectiva es publicar música nueva (estamos trabajando en un EP para fin de año), y a la vez seguir trabajando el material de catálogo (en 2027 celebraremos los 30 años de Lavandería Real). Queremos tocar más a nivel nacional y salir del país.
¿Cómo ven la industria local, nacional en Colombia y fuera del país?
Para una banda como nosotros los ingresos por streaming no son significativos, así que las grabaciones no son un buen negocio en sí mismas, librarlas toma mucho tiempo. Además las agregadoras no nos ofrecen gran cosa en materia de promoción y quieren un porcentaje más alto. Los vinilos compensan esto un poco, pero su producción es muy costosa, y el precio al público sale muy alto, esto limita su mercado. Ahora, como banda representativa de una era, tenemos la fortuna de estar inscritos en el circuito de festivales del país, ese es el tipo de escenario donde tocamos desde 2018, y eso ha hecho que la banda florezca de nuevo, y ha permitido construir un equipo profesional de trabajo. En otras palabras, desde la perspectiva meramente económica, las grabaciones no son un fin, sino un medio, el fin es hacer conciertos.
