Del 2 al 5 de noviembre de 2017 se prepara la octava edición de CIRCULART la plataforma cultural para las músicas de Latinoameica, que reunirá a profesionales de la escena mundial en Medellín (Colombia) La convocatoria de esta edición de Circulart , en el marco de un espacio que siempre asume su rol como testigo de su tiempo, tiene como propósito el sentirnos incluidos en estos “diálogos de nación” que se abren a partir de la construcción del proceso de paz que tenemos la suerte de vivir.

La cultura ya no es referida apenas a las artes y su consumo, más bien se ha reconfigurado como un lugar, desde el cual luchar por nuevos y mejores proyectos de vida colectivos, sin excluir los conflictos programáticos, teóricos y políticos. Aparecen nuevas dimensiones para una cultura en tiempos de libertad y creatividad.

La creación musical contemporánea, especialmente la de los mundos juveniles, étnicos, de género y la de aquellos espacios que desde las disidencias intentan hacerse visibles, nos dan cuenta de la erosión en el fondo de las estructuras sociales contemporáneas. Se les puede ver y escuchar en los nuevos movimientos estudiantiles y en la de los ciudadanos por una economía solidaria y puesta al servicio del desarrollo humano.

No se trata como en décadas anteriores de movimientos es pos de la utopía, como fueron en parte las vanguardias culturales en América Latina en los primeros lustros del siglo XX, o referenciadas en clave de mayo del 68. Ahora, estas “vueltas de tuerca” a las que asistimos, postulan el fortalecimiento de las estructuras del gobierno local, una mayor participación en la definición de los programas de desarrollo y singularmente nuevos proyectos de comunidad abiertos a los diálogos con la diversidad, es una disidencia que “recrea lo real desde las nuevas alegrías” (P Rivas). Se enfrenta a la noción tradicional de la política pública que se suele entender solo como política de estado y nunca como política de las personas y de los movimientos culturales.

Circulart, pues, se postula como espacio de encuentro y, más allá de las lógicas propias de los mercados culturales, como una plataforma para ideas y oportunidades de un amplio espectro.