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La música y los negocios de Circulart 2015 también viajaron en el Metro

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Los sonidos del caribe y la poesía europea que se mezclan en las pegajosas canciones de Mariazú rompieron el protocolario silencio del Metro de Medellín y pusieron a bailar a más de uno, durante uno de los dos showcases que Circulart presentó en este medio de transporte como una manera de acercar al público de la ciudad a las manifestaciones culturales latinoamericanas. 

 

 

A las 5:30 p.m. los transeúntes empezaron a escuchar la música de esta agrupación llegada desde Bogotá y la cual se convirtió en la principal atracción de la estación Industriales del Metroplús, por donde a esa hora casualmente pasaba Laura Giraldo, quien volvía a su casa después de una dura semana de trabajo, pero al encontrase esta “agradable sorpresa”, decidió que “la casa puede esperar” y se quedó a escuchar, bailar, aplaudir y disfrutar. 

 

 

Así fue como en frente del espacio que hacía las veces de escenario fue formándose un público que en parte se sorprendió, pero que sobre todo se movió al ritmo de la música, hizo vídeos, tomó fotos, ovacionó a los artistas, escribió el nombre de las canciones para escucharlas después, pidió repetición y sobre todo se la gozó.

 

 

Y fue justo esta respuesta y esa interacción con la gente la mejor experiencia para los artistas, según aseguró Sarah Maréchal, vocalista de Mariazú, “me parece importante que en esos lugares donde transitamos y a veces se nos va mucho tiempo de la vida, donde estamos tan juntos todos y sin embargo nos ignoramos unos a otros, que la cultura y la música vuelva a crear ese vínculo humano”.

 

 

El segundo concierto fue en la estación Estrella con la presentación del artista Elkin Robinson, que con sus ritmos afrocaribeños trajo un trozo de su isla natal Providencia a los espacios del emblemático medio de transporte local y entregó un poco de su cultura a los paisas. 

 

 

Octavio Arbelaez, director de Circulart 2015 explicó que se trata de una manera de recuperar espacios de interacción de las artes, “le propusimos a la gerente de Metro recuperar esas visiones y articular mecanismos innovadores de relación, no solo con los eventos de ciudad sino con las músicas de la ciudad y con ese usuario del metro que somos todos los habitantes de Medellín y a ella le encanto”. 



Otra de las actividades realizadas gracias a esta alianza de Circulart 2015 con el Metro fue el “cable pitch”, una serie de reuniones entre artistas locales y programadores internacionales para pactar acuerdos, conciertos y crear lazos, que tuvo como escenario las cabinas de la línea K del metrocable, de manera que tres equipos de artistas y tres equipos de programadores tuvieron la oportunidad proponer, escuchar y conectarse durante los tres minutos que dura el recorrido entre una estación y otra. 

 

 

“Fue muy fructífero para todos y una forma muy innovadora para generar otro tipo de encuentro. También fue muy positivo porque los participantes creyeron que había que generar este espacio aparte de las ruedas de negocios porque era algo mucho más lúdico”, concluyó Carolina Rojas, coordinadora de proyectos de internacionalización de Circulart 2015.